Me gustaría escribir sobre la navidad, hablar sobre ella.
El tópico, saludos familiares, cenas con amigos, abrazos a los vecinos, campanitas en las paredes de la casa, un felpudo dando la bienvenida a la entrada, guirnaldas, mesas llenas de comida como si de la ultima cena se tratase.
Pero no, no la siento así.
En algún lugar, en algún sitio remoto del planeta a la misma hora que me acicalo para la cena navideña, hay un niño que nace, un hombre que muere, una mujer que es violada, un viejo que no comprende porque su casa la arrasan, un paria que busca y rebusca en la basura de un gran Restaurante, un soldado que cae sin saber siquiera como sucedió, una madre que llora al hijo que perdió y no sabe porque , un ladrón que atraca en cualquier callejón al trabajador que acaba de cobrar el aguinaldo.
Suenan las campanas, ding, dong, doce campanadas
El obispo abre
Los feligreses, se hacen en nombre del padre, el hijo, el espíritu, el santo y rezan, AMEN.
Habla el obispo, hermanos, hermanas, hijos míos, hoy es navidad, día de regocijo, día de perdonar a quienes nos ofendieron, día para reflexión.
María se alza entre los feligreses con su manto negro camina hacia el obispo mientras el silencio en la nave central se hace espeso.
Por su imprudencia será?
Por su falta de respeto a dios?
María habla con voz entrecortada:
“ayer perdí a mi hijo en tierras lejanas, él vino en busca de una vida mejor a esta tierra, vinimos en familia, él brindo su corazón y su vida a la tierra que le acogió como uno mas, nadie lo obligo, nadie lo forzó, creyó en su bandera, en su trabajo, ahora me entregan un telegrama que aquí les traigo... Doña María Anónima, su hijo cayo en el frente, luchando por sus hermanos, por sus creencias, por su patria, por la paz, este Ministerio le da sus condolencias y lamenta la perdida de tan valioso ser amada para usted. Sentimos que su cuerpo jamás pueda ser recuperado, dado que fue un obús de gran calibre. Un oficial le entregara en las exequias las pertenencias y una carta de su bien amado hijo caído en el frente. Atte. Coronel Villapaz Sin Navidad.
PD: Espero, deseo, quiero que esta carta escrita a usted Doña María Anónima sea la ultima en que se comunique la perdida de un hijo en esta sin razón de las guerras, y si le sirve de consuelo cosa que no imagino no será así, mi propio hijo estaba con el suyo, cayo en acto de servicio a su lado, tampoco tendrá sepultura su cuerpo, puesto que ambos se transformaron en parte de la misma tierra que vinieron con la ilusión de la justicia y el honor.”
Feliz navidad , a los que estan, los no que no estan, aquellos seres anonimos que en estos dias la tristeza planea sobre sus corazones, a los que en silencio recuerdan su pasado, a los desvalidos sin techo, a todo aquel que un dia fue alguien que pertenecio a la raza humana y hoy es exiliado de la mimsa por la razon que sea, a tods y cada uno de los seres que poblamos este minusculo mundo llamado Tierra.
FELIZ NAVIDAD!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Aquí estoy, no se cuanto tiempo deambulare por estos parajes, unos sombríos, otros llenos de luces, algunos quizás en penumbras por no saber escoger el camino deseado.